Pastor Corner Bulletin Letter

Pastors Corner:

July 8/9th

Things are heating up! We are in the midst of summer; I love this time of year. With rising temperatures things slow down a bit: families take their vacations and, hopefully, life gets a bit less…hectic.

As we enjoy our summer together, I humbly wish to raise two issues that have been brought to my attention. Proper dress for Mass is always a sticky topic for priests to bring up with their parishioners. First of all, I am just happy you come however you are dressed. Yet, how we dress makes an impression on others. How you dress is a reflection of who you are. That is why I wear my habit or, at other times, a clerical shirt with a white tab: it’s who I am.

I grew up in Massachusetts where my mom and dad would never let us leave the house for Mass unless we were in dress shirts and slacks. Mom would wear a dress and Dad would wear a sport coat and tie, even on the muggiest days of summer. Now, we live in different times and New Mexico is not Massachusetts. However, I gently suggest you consider how you dress to meet Jesus. If you were to meet the Pope it would be special: you would dress differently than if you were going “out and about” in Albuquerque. Consider how you dress to meet Christ, because that is what we do at Mass. Clothes don’t have to be new or fancy, just simple and modest will do. Keep in mind, though, that Jesus receives you and loves you just as you are, and I will always thank God that you have made the effort to come and celebrate together.

It has also been brought to my attention that many folks leave after receiving Holy Communion. In a “regular” church it wouldn’t be noticed because everyone is facing the front and you wouldn’t see the empty pews behind you. But here at Holy Rosary, we all face each other. We see you leave! I see you leave, and when I observe you departing after Holy Communion and sit before a diminished assembly, it saddens me. The official ending of Mass does not happen after you receive Holy Communion, nor at the final prayer and blessing. It doesn’t even end after the announcements. Mass ends when the presider, lector, and altar servers depart the worship space. There are times when I’m processing out of the church and people are actually bumping into me to reach the exit! Ouch! Let’s slow down and greet each other.  A smile or departing handshake is the highlight of week for some lonely people and brightens the day for all.

Again, I am most grateful you came and we prayed and sang together. But let’s not be in such a rush. Sunday is a time to slow down even more, to take our time, to enjoy the day and give thanks to God for the blessings he gives us, and to place our needs at the foot of the cross of Our Lord Jesus Christ. Let’s do that together slowly, deliberately, with full and conscious participation as one body in Christ. Because that is what we are: the Children of God TOGETHER. We are the very Body of Christ!

May you have a most blessed summer.

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¡Las cosas se están calentando! Estamos en medio del verano. Me encanta esta época del año. Con el aumento de la temperatura las cosas se frenan un poco, las familias toman sus vacaciones y la vida es un poco menos… agitada.

Mientras disfrutamos juntos de nuestro verano, deseo destacar humildemente dos cuestiones que me han sido señaladas. El vestir de manera apropiada para la misa siempre ha sido un tema para que los sacerdotes eduquen a sus feligreses. En primer lugar, estoy feliz de que vengan de cualquier manera que estén vestidos. Sin embargo, la manera en que nos vestimos crea una impresión en los demás. Cómo ustedes se ven, es un reflejo de quiénes son. Es por eso que siempre llevo puesto mi hábito, u otras veces, una camisa clerical con una pestaña blanca. Es quién soy.

Crecí en Massachusetts, donde mamá y papá nunca nos dejaban salir de casa para ir a misa a menos que tuviéramos camisa y pantalón de vestir. Mamá llevaba un vestido y papá llevaba una chaqueta deportiva y corbata, incluso en los días más húmedos del verano. Ahora, vivimos en diferentes épocas y Nuevo México no es Massachusetts. Sin embargo, sugiero humildemente que consideren cómo se visten para encontrarse con Jesús. Si tuvieran que reunirse con el Papa sería especial, se vestirían diferente de cómo se visten para salir. Consideren cómo se visten para encontrarse con Cristo, porque eso es lo que hacemos en la misa. Pero también tengan en cuenta que Jesús los recibe y los ama tal y como son, y yo siempre agradeceré a Dios que hayan hecho el esfuerzo de venir a celebrar juntos.

También me han señalado que muchas personas se van después de recibir la comunión. En una iglesia “regular” no se notaría porque todo el mundo está volteado hacia el frente y no verían los bancos vacíos detrás de ustedes. Pero aquí, en Santo Rosario, todos estamos de frente a los demás. ¡Nos vemos salir! Y cuando los veo salir después de la comunión y tomo siento ante una congregación disminuida, me entristece. El final oficial de la misa no sucede después de recibir la comunión, ni en la oración final y la bendición. No termina después de los anuncios. La misa termina cuando el sacerdote, el lector y los servidores del altar salen del espacio de adoración. ¡Hay momentos en los que estoy procesando hacia afuera de la iglesia y la gente se tropieza conmigo para llegar a la salida! ¡Ouch!

Nuevamente, estoy muy agradecido de que vinieran y hayamos orado y cantado juntos. Pero no tengamos tanta prisa. El domingo es un tiempo para frenar, tomar nuestro tiempo, disfrutar del día, dar gracias a Dios por la bendición que nos da, y poner nuestras necesidades al pie de la cruz de Nuestro Señor Jesucristo. Hagamos eso juntos.

¡Que tengan un verano bendecido!